Hallan dipubrótidos en el Congreso de los Diputados

Dipubrótidos en el Congreso de los Diputados

Quizá no lo sepas, pero los dipubrótidos viven en el Congreso de los Diputados y su vida es una permanente juerga. ¿Tú te lo pasas igual de bien que ellos?

¿Qué es lo primero que piensas al contestar esta pregunta?
Sea lo que sea, mantén la calma y sigue leyendo…

Soy Pilar:
Tengo 13 años y la última excursión que hice con el colegio fue una visita al Congreso de los Diputados en Madrid, fue allí donde detectamos una plaga de dipubrótidos. ¿Alguien te habló alguna vez de ellos?

Si nunca los has visto te ayudará saber que los dipubrótidos son casi tan pequeños como los ácaros y su vida es una permanente juerga viviendo en el Congreso de los Diputados. ¿Tú te lo pasas igual de bien que ellos?
Voy a contarte lo que vi con mis amigos y cómo comienzan los dipubrótidos uno de sus días:

– Buenos días dipubrótidos -saluda el jefe
– Id formando cuatro filas y subid por las escaleras hasta llegar a los escaños.
– ¿Ya estáis todos preparados?
– Sí, sí, sí ya estamos en nuestros escaños -contestan los dipubrótidos.
– ¡Bien hecho dipubrótidos! Ahora preparad el líquido enfurruñador y los aguijones para inocularlo y recordad que es suficiente con 30 segundos, si os pasáis con la dosis las diputadas y los diputados se nos quedan atontados y nos estropean el día. Tiene que ser la dosis justa para que piensen que están haciendo algo productivo mientras se van enfurruñando entre ellos.

Vuelvo a ser Pilar para decirte que como no podíamos creer lo que estaba pasando, mis compañeros y yo utilizamos unos prismáticos y vimos que los dipubrótidos habían clavado el aguijón en sus señorías y que estaban inoculándoles el líquido enfurruñador. Unos segundos después y para celebrar su éxito los dipubrótidos comenzaron a bailar con gran algarabía y desenfreno convirtiendo el Congreso de los Diputados en algo parecido al Rocódromo de Rio de Janeiro.

¿Te sorprende? Pues no te pierdas esta otra conversación…

-Oye, ya no puedo más, necesito descansar y bajar las pulsaciones. ¿Bajamos de las bancadas y nos vamos a la tribuna?
-Sí venga, ya veo al resto formando de nuevo las filas para bajar y preparándose para el momento aerosurf con sus tablas. ¿No los oyes?
-¡Aerosurf, aerosurf, aerosurf! -demandan enérgicamente los dipubrótidos mientras bajan a la tribuna con sus tablas en la mano.
Los dipubrótidos son tan pequeños que esperan impacientes las corrientes que los abroncados diputados y diputadas generan a diario con sus gritonas arengas, con sus histriónicas gesticulaciones, sus aplausos y sus estrepitosos ataques verbales y te digo que esperan impacientes porque todo este ruido del hemiciclo provoca turbulencias, perturbaciones, y corrientes térmicas que son aprovechadas por los dipubrótidos para alcanzar altura y empezar a planear por encima de sus señorías, ayudándose de tablas que ellos mismos fabrican con astillas que arrancan a los escaños.
A medida que avanza el día las turbulencias son mayores para regocijo de los dipubrótidos que alardearán de su pericia realizando todo tipo de acrobacias aéreas e incluso, si hay escupitajos de por medio, llegarán a surfear la gran ola, ¡aerosurfear la gran ola, es lo que anhelan día tras día!

Y mientras los dipubrótidos se divierten, yo lo que veo a mi alrededor es a:
– Mi padre que no encuentra trabajo, o mejor dicho que no para de trabajar para encontrar un trabajo.
– Mi madre que llega a casa diciendo que la falta de un gobierno estable lo está paralizando todo y se teme lo peor.
– Mi hermana que solo encuentra trabajos temporales mal pagados y empieza a pensar que va a tener que irse de España como hizo nuestro primo Pedro y como están haciendo muchos de sus amigos.
– Mi amiga María que ya no sale con nosotros porque la tienda de sus padres quebró y ahora viven todos con sus abuelos.

¿Y tú qué ves a tu alrededor?
Si quieres unirte al movimiento #camisetasdipubrótidas comparte esta entrada de Blog y si quieres dar un paso más, encárganos tus camisetas para pedir a sus señorías que dejen de divertir a los dipubrótidos y se centren en lo importante.
¡Ah y no te olvides de descubrir otros bichos!

¡Señorías, únanse!

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