Díselo con un STOP, si es que quieres avanzar.

STOP

STOP, parar, detenerse… elige lo que más te guste pero practica “el momento STOP” varias veces al día.

¡Con tu momento STOP, tú diriges!

¿Qué aún no has tenido la oportunidad de leer Los chinchavainas y la familia Señaletas? ¡Practica tu momento STOP, compra y lee!

¿Pero quiénes son las señales de STOP para decirnos  qué tenemos que hacer? – os estaréis preguntando.

STOPLas señales de STOP, somos vuestros amigos. Cuidamos de vuestra seguridad y de la del resto de conductores pero hay días… ¡hay días que no salimos corriendo porque nos diseñaron con un único poste! Por eso, ya desesperadas, hemos decidido pedir ayuda a todos los conductores inteligentes, y entre ellos estas tú.

Después de tantos años de experiencia, hemos hecho una clasificación de cinco perfiles de conductores. Aquí va un anticipo de 2 de ellos.

Perfil del conductor “yo-no-paro” , a este le vemos llegar y ya sabemos lo que va a pasar, ¡siempre ocurre lo mismo!

Llega rápido, con esa cara de agobio que solo los humanos sabéis poner, nos ve perfectamente, pero se hace el ocupado y el interesante y, claro, no para.

A los pocos segundos, se escucha “crash” y es en este momento cuando “yo-no-paro”, sale gallardo de su coche y comienzan sus aspavientos…

“No te he visto, no te he visto” y el otro conductor, que ha recibido un buen zurriagazo y ha quedado totalmente perplejo, se limita a señalarnos y a contestarle “tenías un STOP, tenías un STOP”

¡”Yo-no-paro”, es un pestiño! Aunque no le va a la zaga “qué-cuco-soy”, otro conductor petardo. Este llega, reduciendo la velocidad, dirige sus ojos despreciativamente hacía nuestro poste, nunca a nuestra cara, mira de soslayo a ver si hay alguien y sin interrumpir su marcha, invade la calzada. Nunca falla, es cuestión de esperar y escuchar “crash”

Blog Mayo y conductores stop

¡Qué aburridos que son “yo-no-paro” y “qué-cuco-soy”! No solo pierden tiempo ellos, sino que nos lo hacen perder a los demás.

Así que “yo-no-paro” y “qué-cuco-soy”, no nos impresionáis ni un poco, porque sois totalmente previsibles. Al final por vuestra culpa, las señales de STOP nos aburrimos y el resto de los conductores tienen que perder tiempo y eso, la verdad, demuestra que no sois nada listos.

El 30 de marzo, nuestras hermanas utilizaron una entrada de blog para compartir con vosotros cómo nos sentimos, la familia Señaletas, cuando no nos hacéis caso. En esta ocasión, las señales de STOP, vamos a continuar contándoos lo que ocurrió en el mundo donde vivimos porque lo que estamos viendo es que en vuestras ciudades está pasando lo mismo y tú puedes evitarlo.

Lo que vais a leer es un extracto del cuento Los chinchavainas y la familia Señaletas. Justo cuando llega el momento en que las señales de STOP hablan con los niños… ¡no vendría nada mal que volviesen a hablar otra vez!

—Es cierto —dijo la señal STOP, que es el hermano mayor de las hermanas Paso de Cebra—. Yo soy una señal de STOP y estoy harto de ver a los mayores que siempre van con prisa y creen que no pasa nada por saltarse las señales; ¡Y ESTO NO ES ASÍ! Ante mí, un coche tiene que pararse siempre, y cuando digo siempre, estoy diciendo SIEMPRE. Los conductores me ven, pero no paran. Escucho a los niños pedirles que paren, porque ante una señal de STOP uno tiene que pararse —como dije antes— S-I-E-M-P-R-E, pero los conductores no escuchan a los niños. Hay veces que me dan ganas de quitarles el coche a los mayores y dárselo a los niños, para que conduzcan ellos, porque son los únicos que se saben las señales. Y otras veces, cuando veo que no paran no puedo evitar decirles… ¡So TOnto, Para, no ves que soy una señal de STOP!

¿Quieres saber cómo acaba la historia?

¡Pon en práctica tu momento STOP, visita nuestra web y adquiere el cuento de Los chinchavainas y la familia Señaletas.

Ah… y recordaros que la Fundación MAPFRE ha recomendado este cuento en su web como lectura destacada en su programa de prevención y seguridad vial para la familia, que el Hospital Nacional de Parapléjicos y su fundación “aplauden” nuestro proyecto y que su autora quedó finalista a los premios nacionales de literatura infantil que concede la editorial Círculo Rojo.

¡Avanzar es parar y darse cuenta de que hay cuentos que merecen la pena!

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